El Partido Revolucionario Institucional cubrió 71 años en el poder, una de las razones por las que lo logró, fue porque sus líderes eran partidarios de darle paliativos al pueblo, es decir, beneficios mínimos e inmediatos para sobrevivir, no así un plan de trabajo a mediano y largo plazo estructurado. Se buscaba que con esos apoyos mínimos, el pueblo estuviese agradecido con el partido y de esa forma asegurar el voto en todas las elecciones (además de las decisiones del "Círculo Negro"); producto de esa idea son los programas de apoyo económico con los cuales la mayoría de la gente asegura que "...estaban mejor con el PRI..." (después de los resultados de haber elegido al PAN).
Por ley nadie puede comprar tu voto, sin embargo, el PRI fingía apoyar económicamente al sector más bajo, cuando en realidad compraba su voto, mientras que el sector al que van dirigidos todos esos paliativos ("gracias al PRI"), no le importaba que compraran su voto sino tener recursos de los cuales escaseaban fuertemente y a su ves el PRI se mantenía en el poder. Análogamente, partidos políticos actuales generan programas de despensas, algunos son con fines de ayudar a los sectores bajos pero la mayoría son para acumular lo más que se pueda de votos. Así, la gente cede su voto al partido que más recursos le dé, porque ha visto el desempeño deprimente de cada partido que ya no confía en ninguno de ellos, entonces "no tiene de otra" mas que votar por el que más recursos le de, aunque eso no asegura que en las elecciones se vote por el que en verdad quiere que gane, al fin y al cabo el voto es "libre y secreto".
Los partidos fingen beneficiarnos y nosotros fingimos votar por ellos. Si rompiéramos ese "juego de engaños", es decir, si acercadas las elecciones no existiesen esas despensas u otros apoyos entonces obligaríamos a cualquier partido a crear beneficios reales y no inmediatos, mucho menos mínimos, con lo cual comenzarían a desempeñar un buen cargo y se distinguiría cual de ellos es "apto para el puesto", cuestión que se da por hecha legalmente pero que en la cotidianidad todos sabemos que es falsa.